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Cavilaciones al arabesco

Desgracias solo
si las miro desde fuera.
Desgracias a la arabesca
me llegan cuando pienso
en lo que era. Lo que admiro,
lo comparo al deseo
o de lámpara o de anillo,
que, un tanto a la burlesca,
no es la estancia
en la que estoy.

​

¿Llorar en arabesca?
No es lo mío, no.
Es más de Francia,
no del suelo del que soy.
Más bien pasa
que recuerdo un largo amor
y me quedo árabe dormido.
¿Me recuerda con turbantes?
¡Si no ahora, al menos antes!
¿Sentirá arabesco algún dolor?

​

Pero declaro en cuneiforme
que piso alfombras
y sí en mi casa,
porque soy de quien supone
que... nada pasa. Solo sombras.
¡Oh! Aunque lo que fue no es. Se ha ido.
¡Se fue! Se ha sometido
a nuevas formas de un querer.


Quizá vendrá otro —en otro día—
aún conforme a la medida
que no ha holgado
(todavía).

​

Otro sentimiento
que me rija,
¡otro amor que sí que exija!
Y será rajá, mi marajá,
emir de tierras orientales,
sultán de mí o mi khalifa,
eterno príncipe y vizir.
Un Khan sólo
en su existir.
​

Monólogo de una casa
(fragmento)

Aquel fin era propio de un evento inevitable,

no fue difícil de creer.

¿Cuál de siete maravillas no acabó en desastre?
¿Cuál volvieron a armar?
¿Lloraron con el contraste?
¡No hubo en bellas construcciones nada estable!

Las casas se deben caer.

​

En fin,

mis jardines se demolieron y terminaron secos.
De mis salas y sillones recordé el prefacio,
pues sus cojines orientales se deshicieron.


Morí y me di cuenta —mis ladrillos estaban huecos.
Nadie me dijo nunca al proporcionar espacio

que a camas donde orquesté sueños las sostuvieron


ya no sus patas, sino libros...o bueno, ecos.
Que sé que todo quién me consideró palacio,
aquellos conmigo en mi fin hicieron lo que pudieron.

​

Es mía la cualidad
que por la cantera enfermo.
Con pesadez
desmoroné más cada vez.
Ya respondo en debilidad,
y ahora duermo.

A los pelos de una mujer triste en Westminster

Me pregunto con ironía
al verlos tan idos:
¿y están dolidos? Digan,
¿están afligidos
de tu suerte inoportuna
o solo convalecientes
ante tantas (y muchas)
de qué, de las cosas
recientes?
Debe ser solo por una.

​

A los que se peinarán,
a esos pelos rojos
que impiden —¡muévanse!—
mirarla a los ojos,
ya nada podrá evitarles languidecer.
Ni las lacas, los geles o rizadores,
porque así pasa con los temas de amores
cuando de final se trata,
o se prevé el decaer.

Fotografía. Valente Beckdof.jpg

Valente Beckdorf

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Valente Beckdorf (Chihuahua, 2003) es fotógrafo, ilustrador, y estudiante de letras españolas en la UACH. Egresado del Tecnológico de Monterrey, ha recibido varios reconocimientos artísticos de dicha institución. Fue seleccionado en 2023 en el X Encuentro Nacional de Escritores Jóvenes Jesús Gardea y obtuvo Mención honorífica en los Premios Jóvenes de Literatura 2024. Colabora como escritor (ocasional traductor) en Logos de la Facultad de Filosofía y Letras.

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