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Matilde González

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Matilde González es doctora en Historia del Arte (U. Complutense, Madrid), además de ser investigadora y escritora. Es doctora Honoris Causa por la Fundación Universitaria Hispana (FUH, Lima, Perú). Ha escrito libros de relatos, ficción histórica y poesía. Sus textos académicos han aparecido en publicaciones especializadas. Sus ensayos han sido escritos sobre teoría del arte y estética en revistas como Numidis, La Sociocultural, y En Sentido Figurado.

La distancia

Me he acercado a ver la exposición de Rubén Martín de Lucas (@martindelucas) en Marquesa gallery, en Madrid, que terminará el 31 de enero de 2026. No conocía su obra y he tenido la oportunidad de meditar sobre ella. El título genérico de la muestra es Domesticarse o morir; se incluye en un espacio donde el artista madrileño reflexiona sobre el entorno social, sobre el capitalismo sin conciencia y la debilidad del ámbito natural. Sus lienzos llevan debajo un relleno acolchado y hacen de soporte para una capa gruesa de óleo sobre la que él trabaja. O deberíamos decir escribe, porque usa la palabra como catalizador. En algunos de sus cuadros, como en el políptico titulado “Domare et dominari”, aparecen los elementos figurativos que forman la iconografía de Martín de Lucas. Sobre el lienzo se tachan las palabras que aluden a lo salvaje, de manera que queda en el imaginario un enfrentamiento entre los parques y los cultivos, los perros y los loboso o la hierba y el césped, el símbolo de la domesticación por excelencia. Los animales que se encuentran en estado natural quedan arrinconados frente a las explotaciones ganaderas y a los zoos artificiales. Él mismo explica en su cuenta de Instagram que su trabajo forma parte de un proyecto denominado Días transgénicos, basado en pinturas e instalaciones, que relatan el distanciamiento del hombre con la naturaleza.


Otro políptico titulado “La distancia. Barcelona” está formado por dieciocho óleos sobre tela fijada a la madera y a la espuma de polietileno. Esta pieza refleja los productos que se pueden adquirir en un supermercado y la distancia que hay desde su origen, en kilómetros transcritos literalmente. Martín de Lucas reflexiona no solo sobre la distancia física de los productos que consumimos, sino sobre la distancia mental ante los procesos de producción, lo cual supone un mayor peligro. No somos conscientes o no queremos saber cómo, quién, dónde y en qué condiciones se cultiva, se pesca o se consume lo que llega al primer mundo. Esta comodidad que nos afloja la conciencia aún nos lleva a una separación más drástica de la naturaleza ya que los humanos formamos parte de ella y somos su primera amenaza. Las soluciones que el artista ofrece pasan por tener nuestros propios cultivos, volver a la solución antigua del trueque y reducir de manera radical el consumo. Más espiritualidad, menos interferencia con la Naturaleza. Esta obra se acompaña de un ramillete de varas de avellano con las que ha escrito los textos.


Es necesario comentar su técnica. Su originalidad reside en el uso de un stilus, estilete o punzón, que transfiere los diseños de las imágenes sobre la superficie cargada de pintura, como ya emplearon en las tablillas cuneiformes. Su técnica no es tanto un medio para lanzar sus mensajes, sino que está concebida como la realización artística misma. El resultado plástico último es lo marcado manualmente, lo escrito sobre el lienzo donde reitera la destrucción del paraíso que es nuestro planeta. Estas incisiones escritas conceden originalidad a la obra. Podemos decir, con claridad, que componen su estilo, natural y directo. No obstante, sabemos, por lo visto en el discurrir de la historia del arte, que la pintura es un arte adquirido, no verosímil. Lo que se ve no es el objeto, sino una representación. En este caso, escrita. Las palabras parecen elementos ajenos que forman metáforas con las que el artista quiere dar la sensación de obra artística a su discurso. En los lienzos de R. Martín de Lucas hay mucho texto, palabras pronunciadas que nos dicen que la Humanidad se ha alejado demasiado de la Naturaleza. Alegato, prédica salteada con imágenes ingenuas y escrita con escasas referencias plásticas; letras de molde y números realizados con cálamo para hacer llegar la teoría al espectador. Pero he visto poca elaboración artística, escaso colorido, apenas materia y, en cambio, exceso de corpus teórico.

Acaso yo esté demasiado domesticada. 

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