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"Los cerros como testigos"

Grabado sobre linóleo

Por Rebeca Alday

11 de septiembre de 2026

Chihuahua, Chih, 1996. Ana Herrera es una artista plástica emergente que se desenvuelve de manera multidisciplinaria. Las principales técnicas en las que se enfoca para la creación de obra son el linograbado, acuarela, y gouache. Su formación artística ha sido mayoritariamente autodidacta. En su obra, Herrera aborda temas diversos, siendo los principales la incomodidad del ser/existir, la autocrítica, y la perspectiva de género moviéndose, en muchas ocasiones, en contra de lo que se considera plácido o estético.

R: Platícanos un poco sobre tu trayectoria. ¿Cómo es que se forjó este interés sobre el arte? 

 

A: Muy bien. Antes que nada, muchas gracias por la invitación. Es un honor para mí estar aquí presente. Bueno, de mis primeros recuerdos acerca de cómo nació mi interés sobre el arte fueron las pinturas de Remedios Varo y Frida Kahlo. Entonces, particularmente, siento que siempre tuve esta inclinación sobre el surrealismo, pero, para serte sincera, no tuve la intención de dedicarme a crear algún tipo de ilustración o arte hasta que no tuve 21 años; aunque siempre me sentí muy atraída hacia la imaginación que estas dos autoras presentaban en sus obras en toda la riqueza visual, porque me parecía muy vasta. 

 

Cuando era niña recuerdo haber visto las facetas de Remedios Varo como publicista de la farmacéutica Bayer. Para mí era muy impresionante ver cómo el arte podía adecuarse a una situación del día a día y no necesariamente siempre ante un museo. Entonces me quedé "prendada" en ese momento, pero sí es de los primeros recuerdos que tengo siendo una niña y en haberme sentido interesada por la pintura, o todo lo que las autoras o autores tenían que decir, como en la obra en sí misma. Sin embargo, hasta que no fui una adulta joven sentí que podía ejecutar el arte. Yo lo veía como algo inalcanzable, como algo que solo personas prodigiosas podían llegar a realizar.

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R: Utilizas un par de técnicas para la elaboración de tus obras, entre ellas, es más frecuente ver el grabado en linóleo. Cuéntanos un poco sobre el trabajo detrás de dicha técnica. 

 

A: Particularmente, me gusta mucho trabajar con el grabado sobre linóleo porque es una técnica que me parece que es muy asequible y algo fácil de conseguir. El linóleo es una matriz muy noble para poder tallar el grabado. No se necesita, en sí para ejecutarlo a primera instancia, demasiado conocimiento técnico. Creo que es más que nada sobre las “ganas” que tienes para poder experimentar con la placa y no tener miedo, o ejecutar alguna obra. Por supuesto que tiene su complejidad técnica, pero a mí me parece que es de fácil acceso. Es por eso que le tengo cariño a esa técnica. También siento que al trabajar con ella te involucras en diferentes dimensiones: el boceto, la idea, limpiarlo, y tener que invertirlo (porque estás tallando a manera inversa). Entonces es este trabajo de invertirlo y en la manera en que tienes que hacerlo a contraluz si no hay una mesa para iluminar. 

 

Es una técnica que te involucra mucho en cada proceso y, de igual forma, es muy honesta, ya que si te equivocas al tallar la placa, todo se revela al momento de hacer la impresión. Eso no es necesariamente malo, es decir, no los sientes como errores, sino que les da personalidad a las obras. No se pueden ocultar, simplemente conviven con la obra y forman parte de ella hacia el final, como un resultado absoluto. Por eso me gusta mucho. No tiene pretensión; tal cual la haces, tal cual se presenta ante tus ojos y los del espectador.​

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"Poetisa de las flores". Dolores Batista.

Grabado sobre linóleo

R: Fíjate que a mí me parece una técnica un poco complicada de manejar como acabas de mencionar.

 

A: Yo creo que es una cuestión de costumbre, porque si bien necesitas un espacio para ejecutarla, es muy amigable. Por eso la quiero mucho, ya que no necesitas una gubia que sirve para realizar los surcos a matriz. No necesitas las más caras para crear y, por supuesto, que, como todos los materiales del arte, es la intención con la cual utilices estas herramientas. Hay gubias para todas los "bolsillos", entonces es muy padre.   

 

R: ¿Dirías que planificas tus obras o dejas que evolucionen de forma natural?

 

A: En mi caso sí existe cierta planificación, porque no tallo directo de mi mente hacia la matriz. Sí existe un proceso de bocetaje, pero existe la naturalidad en la que una vez que tenga una idea y pase al boceto, es poco lo que llegue a limpiar. Entonces siento que es como esa naturalidad de imprenta que me gusta realizar. Por ejemplo, tengo una obra que forma parte del proyecto expuesto en la Facultad de Filosofía y Letras que se llama "La invidencia del cómo el corazón lo sabe". Esa idea la tenía rondando en mi mente por alrededor de unos cinco años y, en realidad, la composición cambió muy poco, más que nada en cuestión de porciones porque hubo cierta evolución técnica, aunque la imaginé, tal cual. No renuncié a esta idea, así que acepto que hay cierta naturalidad en ese aspecto porque no sobremaquino demasiado mis composiciones.

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R: Ahora, teniendo en cuenta el arduo trabajo que conlleva elaborar estas obras, ¿cuál de ellas consideras que fue tu mayor desafío? ¿Por qué? 

 

A: Creo que esta misma obra representó para mí un gran reto, ya que no solo implica la parte técnica sino la conceptual. En esta obra lo que traté de representar fue el feminicidio de las mujeres indígenas, quienes son doblemente vulnerables por ser indígenas y mujeres en toda su extensión. Entonces no quería ser irrespetuosa, por lo cual, buscaba hacerlo de la manera posible sin transgredir ese límite. Es siempre un juego de azar en poner cierta iconografía o dar intención a tu obra, así que, para mí fue el más grande reto que tuve en esa pieza específicamente. 

 

R: ¿Sería, entonces, la misma exposición que presentaste aproximadamente hace un mes, o es una obra diferente?

 

A: No, forma parte de esta exposición "La roca que parece no llegar a la cima o el cómo Sísifo quizá era mujer". 

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Del proyecto "La roca que parece no llegar a la cima o el cómo Sísifo quizá era una mujer". 

Grabado sobre linóleo

"Es necesario escuchar la crudeza y el rechazo para poder seguir creciendo, y ser analítico y crítico con nuestro avance como con la obra". 

R: Justo quería platicáramos sobre el título, porque parte de la mitología griega y del apartado literario de Albert Camus. Entonces, ¿cómo fue que llegaste a considerar este título? 

 

A: Sí pensé seriamente en Camus, porque también se ha inspirado en esta cuestión del hacer y no tener esta recompensa, o ver el final de este trabajo. Entonces, como mujeres tenemos estos restos día con día, en los cuales, por más que nos esforcemos, no logramos completar nuestras expectativas o las que nos han puesto las demás personas. Es esta cuestión que parece no tener un fin, o este ciclo en el que nos hemos visto envueltas. Nadie nos preguntó, simplemente formamos parte de este como una sociedad. En realidad, es algo que se va a repetir y muy difícilmente (mas no imposible) podría llegar a quebrarse este ciclo. Sí buscaba hacer referencia a Sísifo, quien sube la roca por pendientes imposibles.

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R: Claro. Ver cómo siempre está condenado a repetirlo. Bueno, relacionado a esta filosofía, hay algunas teorías establecen que el arte existe para ser un mecanismo de instrucción, mientras otras refutan la orientación de esta idea, aclarando que la existencia del arte no radica en la educación, pero que es posible darle esa intencionalidad aunque no sea la primordial. ¿Tú qué piensas al respecto? 

 

A: Creo que pueden converger ambas posiciones sin que interfieran la una con la otra, ya que depende del contexto por el cual se utilice la intención y, al final de cuentas, existe esta parte educativa pero también la que reside en la admiración. Eso dependería del espectador que esté apreciando la obra. Por ejemplo, puede ser una ilustración enfocada hacia el público infantil y, por ende, sea un niño que esté mirando la pieza. Puede haber una imagen llamativa, colorida, y bella para estas infancias, pero para el adulto puede detonar muchos significados, como la melancolía. 

 

Esto depende mucho de la mirada de cada persona y la intención que le da el autor; sin embargo, bajo mi opinión, una vez que producimos arte, la obra deja de pertenecernos para pasar a la mira del público.

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R: Ahora, esto se integra también con la filosofía como artista y no solo como espectadora, sino ya dentro de un ámbito social. Por esto, hay un tema que usualmente no se aborda abiertamente en el ámbito artístico y es el "miedo al rechazo". ¿Has atravesado alguna situación como esta? Si es así, ¿cómo lo manejaste? 

 

A: Creo que es muy humano. Cuando tratamos de hacer amigos tenemos miedo de ser rechazados. Por supuesto que cuando llegamos a crear una obra ponemos, a veces, nuestras miras personales en ella. Entonces es normal sentir este miedo al rechazo, pero lo que considero importante es no dejar que nos paralice para poder seguir creando. Es importante sobreponerse a este miedo o al "qué dirán", ya que, de igual manera, uno puede tener una intención para revisar una obra o haberla creado, y para otra persona habrá de producirse una opinión completamente diferente a la tuya, incluso si es tu obra. Esto es porque tenemos derecho a nuestra propia crítica, así que puede ser que la obra sea de agrado a otras personas pero no por las razones que a uno le parezcan favorables. 

 

Eso depende mucho en saber qué implica para uno el rechazo o este miedo a la malinterpretación. Sí, he tenido miedo, pero no hay que sobreponerse a ello, sino que lo importante es ponerme a crear primeramente para mí y para compartir algo. Insisto: una vez que lo comparta, estoy dispuesta a que todos tengan sus opiniones, aunque hieran mi sensibilidad. A fin de cuentas, cada opinión es importante y necesaria, pues tampoco es bueno rodearse de comentarios positivos todo el tiempo. Es necesario escuchar la crudeza y el "rechazo" para poder seguir creciendo, y ser analítico y crítico con nuestro avance como con la obra.

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Foto: Ana Herrera

"Para mí es de lo más importante mantenerse fiel con nuestra personalidad y que siempre, aunque no sea al cien por ciento, haya algo por compartir sobre nosotros en las obras".

R: Puntos muy importantes. 

 

(Risas)

 

R: Más que nada también es importante considerar que el arte está para compartirse y, dentro de lo que se entrega hacia los demás, hace que uno sea más vulnerable ante las expectativas y este miedo. Ahora que partimos de este tema, ¿qué otro aspecto considerarías relevante compartir en cuanto a la experiencia de ser un artista? 

 

A: Mantenerse fiel a sí mismos. Es importante porque va a hacer la imprimatura de lo que eres en tu obra, por lo cual, entiendo esta parte del crear o producir monetariamente, pero es esencial esta cuestión en si decidir hacerlo e imprimir nuestro estilo personal. Es, repito, importante mantenerse fiel independientemente a lo que uno se dedique, pues es una postura muy válida, ya que todos tenemos cuentas qué pagar. Sin embargo, esta fidelidad que se vea reflejada en el trazo, por ejemplo. Que sea tuyo y que no trates de emular completamente. Funcionaría en sí para inspirarte, pero no tracionándote a ti mismo. Para mí es de lo más importante mantenerse fiel con nuestra personalidad y que siempre, aunque no sea al cien por ciento, haya algo por compartir sobre nosotros en las obras.  

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R: Te invito a hacer una ligera retrospectiva: en el 2022, algunos de tus proyectos fueron presentados bajo el programa Artebús Resiliente, y en este año (2026) colaboraste en la revista Metamorfosis con algunas obras refiriendo a Dolores Batista. Además, fuiste seleccionada para las Jornadas de Creadores PECDA de este año. Platícanos cómo se siente vivir este crecimiento artístico y personal. 

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​A: Es muy emocionante. Hay veces en donde miro hacia atrás y no lo veo real. Es importante para mí cada paso que he dado, aunque haya sido muy pequeño, como dar una pequeña plática, formar parte de una convocatoria y haber sido finalista, aunque no haya ganado en sí parte del premio. Me siento feliz de haber recorrido toda esa senda, porque pienso que, a veces, se aprende más de los errores o de los tropiezos, de estas sendas más complicadas de recorrer que de todos los aciertos. Sí lo veo irreal y me da algo de nostalgia. Me siento, hasta cierto punto, orgullosa, aunque siempre estoy tratando de pensar en que puedo mejorar. Claro que me intimida un poco pensar que hay personas mucho más talentosas y que estamos al tanto de las convocatorias, los lugares de exposición, la difusión del trabajo en redes sociales, pero me da gusto formar parte de todo el proceso, sea bueno o malo. Todo lo que sea pequeño o grande es parte de mi identidad como el artista visual que deseo ser y con el cual quiero seguir creciendo.

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Foto: Ana Herrera

"En ocasiones, se logra; en otras, no. Si no es así, es importante seguir intentando".

R: Llegamos al final de la entrevista, Ana. ¿Qué palabras podrías dedicarles a todos los artistas emergentes que temen dar el primer paso, que tienen dudas, que no saben por dónde empezar? 

 

A: Creo que podrían empezar hasta por lo más simple que es compartiendo sus ilustraciones con sus amigos y, también, ser abierto y observador en lo que hacen. Uno de los tantos consejos que pudiera llegar a ofrecer es comprar muchos libros de arte y tener referencias visuales. Yo los disfruto mucho, especialmente los libros de arte enfocados en la religión, como Cazo. Más que nada los de segunda mano. Hay una librería en León, Guanajuato, que tiene muy bonita variedad. 

 

Inspirarse en todo sin miedo y que no sientan que están copiando. Es esencial inspirarse y poner nuestra parte personal en ello, porque no hay "nada nuevo bajo el sol". Entonces ese sería otro consejo: no quieran crear todo cien por ciento de cero, ya que, como seres que compartimos esta condición humana, todos hemos tenido esa similitud en los pensamientos aún sin saberlo. Esta condición nos acoge a través del tiempo. 

 

Y, más que nada, que no tengan miedo en participar en las convocatorias. La verdad es que una vez pensé que quizá no tenía el nivel para aplicar en ellas y, aún así, con bastante miedo al rechazo decidí anteponerme a él e intentarlo. En ocasiones, se logra; en otras, no. Si no es así, es importante seguir intentando.

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R: Seguramente esos consejos sí le ayudarán a mucha gente. 

 

A: ¡Espero que sí!

 

(Risas) 

 

R: Muchas gracias, Ana. Es todo un placer haber tenido la oportunidad de entrevistarte y, pues, para más proyectos. 

 

A: ¡Muchas gracias! Espero lo mismo para ti.

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"El festín"

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